Son herramientas importadas por preferencia y tradición de distintos orígenes. Teniendo los cuidados necesarios pueden acompañarnos durante mucho tiempo, y no es casualidad que alguno de nosotros pueda contar en su caja de herramientas con limas que vienen de generación en generación, padres, abuelos etc...
Son herramientas de acero muy duro capaces de desprender partículas llamadas limaduras de un metal en particular.
En sus superficies o caras poseen estrías cortantes que por una acción abrasiva son las encargadas de producir lo que se denomina el picado.
Las estrías están dispuestas en sus caras en sentido oblicuo a la longitud de la herramienta. Se habla de picado sencillo cuando las estrías están ubicadas en forma paralela unas a otras. Sin embargo la gran proporción de las limas están realizadas para hacer un picado doble producido por estrías de menos profundidad que se entrecruzan con las otras. Por lo que resulta que podemos tener un picado profundo y otro superficial. La cantidad de estrías o dientes que se incluyen por centímetro cuadrado es lo que determina el grado de corte.
Hay limas bastas que tienen un picado de diez a quince dientes, las entrefinas con quince a veinticinco dientes, finas de veinticinco a ochenta dientes, y superfinas con ochenta a ciento veinte dientes por cm. cuadrado.
Como decíamos al comienzo, es una herramienta que tiene que tener especial atención y cuidado.
Su acción abrasiva puede alterarse si por ejemplo las guardamos juntas en nuestra caja de herramientas en donde se producen lógicos rozamientos de una contra otra. Es conveniente tener vainas tanto de tela como plásticas para guardarlas, también puede ser en cajones de madera con separaciones, o colgadas cada una en un gancho ya predeterminado. Para realizar la limpieza de las limas, podemos utilizar cepillos metálicos de cerdas de latón o cualquier metal blando, dado que éstos no perjudican el picado. Debemos mantenerlas siempre libres tanto de aceites como de grasa.
Finalmente es vital recordar que la acción de limar, es mucho más que la simple acción de empujar hacia delante y retomar hacia atrás la herramienta. Estimar el material sobre el que vamos a trabajar, seleccionar el tipo de lima, la intensidad de la pasada, y el control sobre la superficie que se está trabajando son algunos de los detalles que componen la delicada acción de limar