De árboles y maderas. (I)
El árbol como elemento vivo nos acompaña íntimamente, con una función preponderante desde los comienzos de nuestra existencia nos fue enseñando paso a paso a conocerlo, identificarlo, calificarlo, denominarlo, quererlo y protegerlo, aunque éste último aspecto no se ha cumplido, y son muchos los que hoy día habiendo entendido el mensaje tratan de luchar en el día a día para su preservación y educar para una real valoración.
Informando de lo que representa su presencia en nuestro planeta, y comunicando una ecuación que realmente asuste pero es sumamente gráfica, derribar con las maquinarias de última generación un árbol con un porte de 20 o 30 mts. de altura, pelarlo, trozarlo a la medida que la industria lo recibe, no lleva mas de 30 minutos, pero ese ejemplar para llegar a esas dimensiones necesitó según la especie de 10 a 20 años.
Hoy lamentablemente vivimos como ejemplo la realidad de que el porcentaje de áreas desvastadas que presenta el amazonas es alarmante.
Nos pareció importante, hablar un poco de él, de algunos especies y de sus características mas destacables.
EL ALAMO del que contamos con varias especies, el Carolina, el Plateado, o el Criollo. Son ejemplares de gran porte, con alturas de entre 15 y 25 mts. bastante frondoso y de copa regular. Según la especie se adaptan perfectamente tanto en climas cálidos como en los fríos. Su madera de buena calidad, blanca de brillo mediano, sin aroma, de textura homogénea, vetas no muy visibles, y con una densidad de 0,4 a 0,5 kg/dm3.
Madera que no tiene resistencia a la intemperie, pero recibe muy bien la aplicación de productos preservadores, otorgándole así mayor resistencia. Se la utiliza para placas aglomerados, cajonería, y celulosa.
Vamos a continuar en futuros artículos a ilustrar mas ejemplos en esto que acordamos en llamar De árboles y maderas.